Poetas hispanoamericanos

Gertrudis Gómez de Avellaneda, Camagüey, 23 de marzo de 1814 - Sevilla, 1 de febrero de 1873

A las estrellas

Reina el silencio: fúlgidas en tanto
luces de paz, purísimas estrellas,
de la noche feliz lámparas bellas,
bordáis con oro su luctuoso manto.

Duerme el placer, mas vela mi quebranto,
y rompen el silencio mis querellas,
volviendo el eco, unísono con ellas,
de aves nocturnas el siniestro canto.

¡Estrellas, cuya luz modesta y pura
del mar duplica el azulado espejo!
si a compasión os mueve la amargura

del intenso penar por que me quejo,
¿cómo para aclarar mi noche oscura
no tenéis ¡ay! ni un pálido reflejo?


Octavio Paz Lozano, Ciudad de México, 31 de marzo de 1914 - Ciudad de México, 19 de abril de 1998

Mar por la tarde

ALTOS muros del agua, torres altas,
aguas de pronto negras contra nada,
impenetrables, verdes, grises aguas,

Aguas como el principio de las aguas,
como el principio mismo antes del agua,
las aguas inundadas por el agua,
aniquilando lo que finge el agua.

El resonante tigre de las aguas,
las uñas resonantes de cien tigres,
las cien manos del agua, los cien tigres
con una sola mano contra nada.

Desnudo mar, sediento mar de mares,
hondo de estrellas si de espumas alto,
prófugo blanco de prisión marina
que en estelares límites revienta,

¿qué memorias, deseos prisioneros,
encienden en tu piel sus verdes llamas?
En ti te precipitas, te levantas
contra ti y de ti mismo nunca escapas.
Tiempo que se congela o se despeña,
tiempo que es mar y mar que es lunar témpano,
madre furiosa, inmensa res hendida

y tiempo que se come las entrañas.

César Abraham VALLEJO Mendoza, Santiago de Chuco, Perú, 16 de marzo de 1982 - París, 15 de abril de 1938


Trilce,  1922

IX

Vusco volvvver de golpe el golpe.
Sus dos hojas anchas, su válvula
que se abre en suculenta recepción
de multiplicando a multiplicador,
su condición excelente para el placer,
todo avía verdad.
Busco volvver de golpe el golpe.
A su halago, enveto bolivarianas fragosidades
a treintidós cables y sus múltiples,
se arrequintan pelo por pelo
soberanos belfos, los dos tomos de la Obra,
y no vivo entonces ausencia,
ni al tacto.
Fallo bolver de golpe el golpe.
No ensillaremos jamás el toroso Vaveo
de egoísmo y de aquel ludir mortal
de sábana,
desque la mujer esta
¡cuánto pesa de general!
Y hembra es el alma de la ausente.
Y hembra es el alma mía.





NERUDA, Pablo, Parral, 12 de julio de 1904 - Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973


20 Poemas de amor y una canción desesperada


                                  15
                Me gustas cuando callas...


  Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.


  Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.


  Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que te calle con el silencio tuyo.


  Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como a noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrellas, tan lejano y sencillo.


  Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.










                                        



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