21 de abril de 2017

Abril

Fueron cinco minutos.

Fueron unas palabras que apenas se oyeron.

Y ahora sopla el viento, que parece que grita, que parece que enmudece lo demás, dejando vacío todo y lleno de viento y viento y más viento.

Abro de par en par, esperando el ruido, que me levanta de la silla, para ver asomado sí es el ruido, y no es, aún no es, pero lo espero.

¿Será blanco, el blanco?

En esto de los vacíos, esperar es quizás una opción, es quizás la mejor opción, o quizás la única. Pero es un sueño, una suerte, un esperar que se alarga o se acorta sabiendo que las horas son las mismas, los minutos duran lo mismo.


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