15 de octubre de 2013

In Memoriam. MANUEL ARIZA.

Hoy se reviste de blanco, lino fresco e impoluto, la tibieza de la carne que se queda ya en la memoria. Se vislumbra la paz sombría, entre las sombras de los cantos, entre los cantos de los mudos, entre el silencio de la desdicha.

No queda oda alguna que supere ya la suya, pues no hay más consuelo que no necesitarlo, queden en el tiempo las miserias, quede su vida en las memorias; solo duerme en un estante, más vivo que el ápice, más regio que el paladar, más fuerte que el sino del aire al hablar.

Mañana quizás, también estará, inflexionando las horas, geminando los momentos, todo queda si nos queda, su vida misma, sus hazañas.

Cátedra sencilla, nada rococó como la gruta gongorina, paciente Penélope; teje tu ahora los destinos de los gemidos de nuestras auroras, entre "apiculas" y aspiradas, entre nácares de yod cuarta; blande la Tizona en espíritu, la Colada en gratitud que ya fijaste, limpiaste y diste esplendor a nuestras espadas históricas escritas.

No te faltará mano diestra, no tendrás más pesares que contemplar, ya desde el compendio de las fuentes, la Ninfa que siempre hizo silva las ausencias y las presencias de los candiles, que de seguro alumbraron tu camino y que ahora, tu a ellos, das llama.



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