18 de febrero de 2013

Creí y no era.

Creí que tenia sed, pero demasiada agua había bebido.

Creí también tener pies, pero no logro pisar el suelo.

Creí una vez que podía respirar, y solo me quedan escamas.

Creí saber andar, pero apenas me sostengo.

Creí además que el fuego me quemaría, sin embargo no he mudado la piel.

Creí que tenía hambre, por el contrario no sé masticar.

Creí tener alas, pero tengo un bastón rojo.

Creí que era cuestión de creer esto de vivir, pero vivo creyendo que no sirve de nada creer si no tienes, si no mudas la piel, sino sabes, si no respiras, si no pisas.

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