4 de mayo de 2012

No es lo mismo.

Habrás olfateado el aroma de una dama de noche, pero nada tiene que ver el olor que desprende cuando te acompaña y bajito te recuerda lo bien que le sabe el olor.

Habrás tocado el agua de la lluvia, impávida y queda, pero no será el mismo agua que te ha caído cuando te abraza bajo un paraguas.

Sabrás cómo luce el sol en una mañana de primero de mayo, sin embargo los rayos no serán iguales cuando te dice que echa de menos sus gafas de sol.

Tendrás cada día un momento de despertar pero las sábanas no serán las mismas si sobre lo que despiertas es la piel que te arropa.

Lograrás alcanzar un destino, llegarás sano y salvo, solo que si el destino no es un lugar si no esa persona todo cambia en su geografía, su clima y las sensaciones de llegar al lugar.

En fin, harán tantas cosas que compartidas dejarán de ser normales para que con la sencillez de las cosas se conviertan en magníficas, únicas y absolutamente emocionantes.


Más que ayer, y con las faltas del mañana, qué bien empiezo a encontrarme.

1 comentario:

Álvaro Beltrán dijo...

Escuché una vez que en la vida sólo se tienen dos grandes amores. Triste. Pero mucho más es pensar que puede que yo ya los viviera y que ahora sólo me queda este páramo de incertidumbres y de cinismo...

Intento hacer grandilocuentes estas milésimas de segundo.

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