8 de febrero de 2012

Pequeña semblanza a la Macarena, para mi amigo Luís Marchena, Pregonero de mi Semana Santa.

Qué maravilla el pórtico gótico de su tocado, que abre las puertas del cielo, deja ver, entre frescura de la madrugada y luz mañanera, la viva cara de la Virgen, Madre y Esclava, un ensueño que no termina si de sus manos, macareno, tú te agarras. 

Qué decirte Macarena, si tu ya lo dices todo, cuando la luz de reflejos escondidos deja renegridos unos parpados siempre abiertos; que no se cansan, Macarena, y habrán pasado horas, habrás pasado de la noche al día, la mañana, la mañana que nos trae los tientes de la locura sevillana.

Qué decirte Macarena, si tu ya lo dices todo, cuando los varales tiemblan cansados de una larga madrugada, por sostener las ascuas y cubrir las llamas para alumbrarte el pecho que de amor tu esa noche derramas.

Qué decirte Macarena, si tu ya lo dices todo, que la flor de cera llora al compás de la nana, arrorró te la cantan en los albores del alba, un sentir de tu barrio, que como himno de gloria te aclama.

Qué decirte Macarena, si ya en tu nombre está todo, no hay maneras ni formas ni sobran ganas porque ya decir Macarena es decir la Palabra.
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