25 de agosto de 2011

Cosas, simples cosas.

Las cosas queridas, cómo están de ausentes lo sabremos cuando volvamos a los viejos lugares. "El amor es simple, y las cosas simples las devora el tiempo". Así la canción mancilla el nombre del amor, en un vaivén perezoso, alejando al muchacho de la aventura de amar.

Y puede ser cierto, lo simple lo devora el tiempo, y el tiempo... hay un tiempo perdido que ya en un lejano momento fue un presente, ya podrido.

Qué somos si no hijos del tiempo y esclavos de sus mandatos; qué mal haber sido lo que somos.

El tiempo, siempre el tiempo; presos de un beso que no llega pero que mata.

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