27 de febrero de 2011

Se acabará.

Se me acabaron las gotas de la muerte,
ya ni el miedo me gotea en el pernil,
ni lloran mis manos en cada caída abrupta.

Ahora sólo vacío tengo el cuerpo y el alma...
el alma prestada al peor postor.

1 comentario:

Álvaro Beltrán dijo...

Quisiera agotar la muerte
para entender el destierro
de un memento sin descanso.
Ruedo y ruedo y ruedo.

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