27 de diciembre de 2010

Un final para empezar.

Al final, todo al final tendré que sucumbir a la penumbra del éxito mal criado.

Como todos los finales, habrá un sabor de boca, una desdicha, un "no lo entendí", siempre habrá un final con resquemor de amores inconclusos, un final de esos de vals mexicano que nunca terminan pero que siempre tendremos que desechar por ser eso, un final.

Pena de aquel que no lo saboree, el final digo que hay que saborearlo, como si fuera el último de nuestros finales, como la última coma que puntuemos en nuestros papeles en sucio, en los que escribimos la vida hecha a retazos de tinta seca.

Y fumar, fumar, y danzar, entre las nubes transparentes, deseos de las aves de tierra, el deseo de desear del diablo cuando lo tengo en el cuerpo, en una danza penetrable que me corre por las sienes, por las manos, por los dedos, por las venas incorruptas que me ponen a desbocar mi deshonra escrita.

Feliz año que viene, y el año que viene que se prepare, no estoy dispuesto a no verlo ni disfrutarlo: preparados, listos, ya, que ya tengo el diablo en el cuerpo.

3 comentarios:

Javier Gato dijo...

A mí también me sacan de quicio los finales, con cada uno de ellos una llama de contingencia se me consume dentro y me hace más viejo. Pero también siento de vez en cuando cierto optimismo por lo que me depare el Año Nuevo, pues si bien no hay nada nuevo bajo el sol, parece que la misma historia ha presentado en su última reiteración una nueva tonalidad, más positiva, menos agresiva que otras veces.
Todo esto viene a querer decir que yo también deseo que te vaya bien el nuevo año, y que todos tus proyectos triunfen :-)
Saludos

Alfonso dijo...

Te deseo un buen año también, y espero que este 2010 con su crisis quede para la historia. Ojalá sea tiempo de esperanza. Un abrazo.

Donde duele, inspira. dijo...

Cuando llega la hora del final, lo único que queda es saborearlo con total plenitud, hacer de él nuestro rehén y no dejarlo marchar jamás...

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