20 de diciembre de 2010

A nuestra muerte

Con las graves y cálidas notas
de la música de los infiernos,
danzando entre las tinieblas
de horrores, llenas de estruendos,
arabescos flautines que sonrojan
hasta a la mañana su arrebol,
y que ahora ya desollan
la piel de astracán al sol.

Suena el preludio de la muerte,
melodías que en él se desvanecen,
llamemos dolor al infausto amor,
porque tiene silencio de terror,
pierde ya su sangre desdichada
y Acis ahora seco, muerto yace, amor.




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