26 de noviembre de 2010

Respira y sonríe de nuevo, chaval

Y ahora la mar, la pesadez de las olas
que reman, reman y reman
para ir y venir, para subir y bajar,
sinsentido inútil de obligatoriedad.

Y bajar al mar para tender las alas,
para soltar alientos que son ramas
rotas por el viento. Y no hay calma
que pueda a mis alas rezumar.

Tengo un trago frío en la garganta,
de sal y el dulce de la espuma,
a la vez ardor de tus entrañas,
un sabor de tu mente lasciva.

Y como las horas, las olas ahora
no pueden ahora ya sino parar
por la prisa del pavor. Tenga ya
un paso adelante para respirar.

Respira y sonríe de nuevo, chaval.

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