10 de abril de 2010

Tú, y sólo tú.

Me tienes triste, y tú lo sabes, pero tu inocencia mal concebida, y regular techada, ha podido con mi juventud experta de los años que corren por mi dni, y una experiencia inexperta que poco a poco se hace fuerte ante irregularidades de la vida, me hacen pensar. Porque sabes que has tenido la sartén por el mango y sin embargo, sabiendo que quien manda aquí soy yo, te atreves a retarme, y por no hacerte un daño imborrable, me contengo inhumanamente.

Aun cuando te hundas y salgas a flote, aun cuando flotes y necesites ahogarte para desaparecer, seguirás con tu egoísmo, con tus formas, mal dichas, para mantener una altanería que te supera en todo pero que mantienes de por vida y para siempre, pero ese siempre, piénsalo, vida mía, ese siempre tiene la fecha de caducidad de estas palabras una vez que las leas, quizás ya sea tarde, porque mi amargura diaria, no tiene que ver contigo, sino con las maneras, las formas y el desamor despechado de una "mala mujer", y con eso no conseguirás tus propósitos.

Quien sabe si cuando lo logre hacer de tí a mí, yo me retiraré y ganarás tú, y sólo tú.


2 comentarios:

Enía dijo...

Cada palabra esconde detrás un sentimiento oculto...metáforas con un significado claro para un lector en concreto...¿me equivoco?

Ser paciente tiene su precio... dijo...

Para nada Enía.

Je je.

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