9 de agosto de 2009

Sonríe de nuevo chaval.

La vida, habitualmente, suele estar en la suerte de un cincuenta porciento de posibilidades.

Las posibilidades son tan tremendamente confusas, tan cálidas, tan frías, tan naturales, tan sorprendentes, son en resumen todo lo que somos en sí mismo nosotros, pero no alcanzo a ver la explicación del cincuenta por ciento de las posibilidades, porque si realmente nosotros forjamos las circustancias, deberían de ser seguras de que se den, de que pasen, en definitivas que nuestras idenas, pensamientos o miedos se reflejen tal y como pensamos o sentimos.

Quizás el factor que determina más una circustancia es la otra persona, la que está frente a nosotros, que a veces frena, a veces acelera, a veces nada. Pero, ¿nos dejamos llevar realmente por las personasque nos rodean, aunque creamos que no es así?

Llevar a la conclusion un tema como este sería estúpido, porque somos tan animales, que repetimos siempre las costumbres, a las que nos habituamos aunque sea errar en decrimento de nuestras libertades, de nuestras apetencias, de nuestras ideas, de nosotros.

Y qué sarta de gilipolleces he escrito hoy, de verdad, que gilipollez. ¡Sonríe chaval!

1 comentario:

Álvaro Beltrán dijo...

Pero, como dices, somos aniamales, y caemos en la misma posibilidad por creer que las otras son, simplemente, inalcanzables.

Un abrazo.

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