18 de julio de 2009

Hasta que me aguanten los huesos

Hasta que me aguanten los huesos es el título de mi primer último cigarro por hoy. No es más que lo que quiero fumarme después de una noche llena de alcohol, anécdotas, paradojas y desengaños. Porque no hay nada más que aparezca por sorpresa un "Pepe Jeans" y te pregunte que para cuando ese escrito de miles de palabras con esto de los huesos.

Mis huesos son la parte de mi cuerpo que más sienten, aunque parezcan ajenos a todo, son los que saben cuando se bajan unas escaleras que se acaban por subir, esas son las escaleras que no se les puede tener estima, porque forman demasiado ruido para que, tarde o temprano, entre una de cal y otra de arena, te sigan dando males de cabeza, porque el ruido es entrometido y escandaloso, pese a su complejo y silencioso, del ruido sí, por eso esto se vuelve oscuro.

Yo no he sido, hoy no estoy satisfecho de ti pero sí de mi, porque he actuado como un verdadero y asqueroso personaje de cualquier novela realista de Buero Vallejo. Y me dejen o me deje soñar con alguien esta noche, seguiré pensando que los sueños con enamoramientos son una enfermedad que patológicamente la disfrutamos, y eso es sinceramente.

Pero mis manos volverán a rozar las tuyas, rozándote por la cintura aun esperándote, aunque no vuelvas, y dejaré que me tengas pena.

1 comentario:

Álvaro Beltrán dijo...

No hay más que soñar hasta que te aguanten los huesos y dejarse morir para ver si también muertos somos tan estúpidos como lo somos vivos.

Una entrada magnífica.
Ya estás en mis favoritos.
Un abrazo.

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