9 de julio de 2009

[en plan comas]

Las colillas ardiendo, tíralas, aplástalas que son peligrosas.

El fuego controlado es quizás peor que una hoguera libre que arde y quema a su antojo, no hay fuego que por bien no venga, de hecho, nos dan a veces tanta luz, aunque otras, sin embargo, pueden cegarnos en el día más claro.

Podremos apargar las colillas que nos dan humos axfisiantes, pero siempre quedarán rescordos en esas candelitas que acampan por nosotros por donde quieren, y aparecen cuando menos te lo esperas, quemando a quien no deben.

Qué calor y cuando frío a la vez, el verano es así de contradictorio.

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