12 de julio de 2009

Con pajas mentales y a lo loco

Estamos constantemente revolcándonos en montones de materia orgánica, vaya, en un montón de mierdas que las criamos solitos, cada uno de nosotros, quien lo niegue, no vive.

Es consecuencia, creo, de nuestros intereses, desde los más íntimos hasta los más públicos y púbicos que tenemos en nuestras cabezas locas. Porque sabemos que el tiempo pasa y nos pasamos los días trajinando carnes frescas o quizás algunas en salazones, que también nos gustan.

Los intereses pasan facturas que, a veces, somos incapaces de costear, más que nada por la desfachatez de poder decir "era broma", ¿hola?, en qué episodio pasó esto que no lo ví, estaría durmiendo. Sí, así es, nuestras mayores costumbres son intereses forzados por el uso que no somos capaces de controlar y que se convierten en impulsos que llegan a hacer de nosotros, el ser más pesado sobre la faz de la tierra. Puede ser que sea asi, pero es que... son los impulsos y eso... quién lo controla!!!.

Mentira, los impulsos son nuestros pequeños alumnos inconcientes que los adiestramos para hacer lo que concientemente no podemos y que con la excusa de "es broma" los soltamos, los tomamos, hacemos de lo mínimo una "paja mental" que nos sirve, al menos, hasta el almuerzo.

Pero he descubierto los impulsos emocionales que creemos no controlar, no son más que la fuerza con lo que nos atrae algo, nos gusta alguien, o simplemente "te mola" pero que no quieres responsabilidades. Sí, es algo así como el sexo de cada fin de semana, un día cualquiera en alguna barra de algún bar, complicado?, no lo es, ahora sal del bar y explica que lo que quieres es eso y nada más; al menos seremos valiente si hacemos eso, saber cuando comenzar y finalizar algo.

Miestras que consigo alcanzar el poder de controlar los impulsos, seguiré comprando adobo a granel y preguntándome si esta es la vida real [this is the real life?]

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