29 de julio de 2009

Cómo diría amor.

Como diría el maestro Sabina, lo malo de los besos es que crean adicción. Y lleva razón, porque los besos son como la primera toma de una droga, "por un poco no pasará nada" y, cuando menos lo esperas, ¡zas!, enganchado sin poder conformarte sin ella, sin besos. Son esa pizca de amor que te engancha.

Puede ser que haya gente que se desligue de sus besuqueos rápidamente, en cambio otras personas, desesperan por un beso de alguien a quien le ha gustao, por ejemplo, jugar un poco con sus labios. ¿Está justificado ese juego?, porque si sabes del enganchamiento (enamoramiento) de la otra persona, ¿puedes seguir jugando hasta hartarte?

Debería haber un juez del amor, no un cupido ni una alcahueta, sino alguien que controle los besos dañinos que se dan por el simple juego del encantamiento. Podré ser exceptico, pero, cada vez creo menos en el amor y más en el sexo, las insinuaciones sin ningún motivo, en el tonteo de quinceañeros perdidamente revolucionados por las hormonas. Así seguimos siendo, quinceañeros, pero con responsabilidades que le llaman amor. Es sin duda una excusa para atarnos y no preocuparnos de seguir buscando, luchando, conociendo, innovando en el terreno sentimental.

Cómo diría amor Neruda, que ha perdido sus carteros y que ya no le cantan al oído. Ni veinte poemas de amor, ni el vasallaje del más profundo castellano, podrán remediar el devenir de un beso. Advierto que es una droga, no la probeis, amantes epedernidos.

Yo besé y así me encuentro yo sin besos, sin amor, sin verdad, sin alas para volar.

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