28 de junio de 2009

Orgulloso, pero...

Orgulloso, pero de mí.

Sonará egoista, pero podrá ser que no todos estamos en la misma jaula, digamos ¡Hello! cada vez que queramos, pero no es así. Lo explico, según yo. No entiendo los encasillamientos, no sé de historias eternas ni mucho menos que duren lo que se tarda en fumar un cigarro después de la primera taza de café con alguien.

Siempre he preferido de nuestras libertades, las de las personas, las que se sienten cuando una persona puede actuar bajo sus consecuencias y repercusiones, pero ¿estamos todos preparados para afrontar la realidad tal como es?, o ¿preferimos disfrazarnos de una simple vanidad que nos lleva a la fiesta, la promiscuidad y la alevosía?

Esencialmente, lo que somos ¿no será producto de nuestra incandesencia física?

Sea lo que sea, habrá que pasar del ejemplo a la acción, y los amigos para eso estan ¡¡¡rifados!!!

Yo soy yo, y quien quiera jolgorio extrabagante, que lo pase bien un día al año, el resto del tiempo, a vivir, que no es poco, con nosotros mismos.

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