22 de diciembre de 2008

me&me


parándome a pensar, pasando de las mayúsculas, no más que un estorbo, llego a la conclusión de que, sin mí nada, nada.

es decir, cuando necesito a alguien, y lo necesito, no necesito a alguien sin más, sino a mí mismo, un reflejo de mi persona, un carácter casi idéntico, parecido es poco, pues me gusto como persona para tener a mi lado.

puedo parecer narcisista, pero no me preocupa. siempre me quedará parís, y me encanta volver a oir ese sonar de tiersen con su acordeón moderno en claves clasicistas que me hicieron pasear por el maravilloso barrio de montmartre, escalinatas arriba, escaleras abajo, frio a un lado, sol a fin del horizonte.

y sí mí, para qué quiero otro si no es conmigo, así, me necesito tanto.... por eso nunca me dejo escapar.

ese atragantante sonido de una máquina de escribir vieja, oxidada, el crujir del sonido de un instrumento apaisado con su corriente intrínseca, una pasada de voz por medio de una multitud que, muda, grita de ardor de felicidad que le corroe las piernas a cada uno de los que corren, vuelan, enmudecen, arrancan, temen, aligeran, rompen, juntan, golpean, endulzan, mezcla.

una disputa, insuperable, una pasada de balones que se pierden en la corriente de dedos vertiginosos que fluyen con facilidad en el tirreno de unas blancas y negras enjutas por la tradición, sonoras por la física, y química del asentado frente a ellas.

me quiero, y eso es impensable, pero me quiero.

lo siento, pues no temo a mí sino a tí, que no vienes, que quedas, travieso miedo a lanzar el silencio de tus gritos, con agudas ensinuaciones peligrosas e hirientes que se entremlezclan en el sentir de cada una de las cuerdas de mi virtud.

lento, amor, lento, ya te tengo, no te pierdo, no sangres que la hiel es amarga e insoportable.


"sin tí, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer"


Hipólito

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