20 de diciembre de 2008

Ahora.

Quizás el precio de la leche me sorprenda,
o tal vez la injuria de la vecina sobre el perro que siempre le mea la puerta, pues puede hacerme reir.

Podrá la televisión entretenerme, pasando un rato en el que no pensaré, para nada pensaré.
De camino, me vendrá la noche para perseguirme hasta la cama y seguiré vacuo.

Hasta entonces, solo hasta entonces, cuando tú hagas de mi cara un paréntesis, en clave de sonrisa, podré decir, que estaré verdaderamente sorprendido, abrumadamente divitiendome, entretenido hasta la saciedad y completamente en sueños.

Cuando besos perdemos por las aceras, cuantas caricias se van hacia el infinito.

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.