5 de octubre de 2008

We only said goodbye with words

Como si decir adios fuera un agrabio de sentidos infelices, como si marchar sirviera de indulto para el perdon.
Porque nada de lo que deja lleva, porque nadie que sufre por alguien vive para el dolor que siembra.
Viendo a dirario clichés de perfiles que no soportan la oscuridad del día, o la claridad de la noche, camino de nuevo hacia un precipicio que, bajo la muchedumbre de hierba, duerme en un colchon de tranquilidad que va a refugiar mis pedazos cuando todo acabe, cuando caiga y pierda el miedo a caminar de frente.
"Pisar huellas borradas por el tiempo, prescidir de manos que no oyen, de oidos que no palpan palpitaciones tremendas que tiemblan al son de terrible muro que se abalancha", esto es mi cada día, y lo firma mi cartera.
Para qué sufir, si ya somos sufrimiento.

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