30 de mayo de 2008

CON EMBARGO

Me entras como si fuera el levante que quiere levantar las arenas, llevarlas hasta el fin del horizonte, pero tal y como pasas por mis entrañas, me das media espalda y sales volando hasta que no llegues de nuevo, otra vez, llevandote la misa arena, el mismo grano que ha vuelto a su sitio, pero que volverá a marchar contigo.
Y todo pasa por mi mente, todo queda y perenne se empapa de lo que llevo dentro, aunque poco dura, con que poco bueno me haga. Cuando llagas tengo abiertas, me abres más las puertas de esos palacios de dolor, amargura, y sangre, que por gotas cuento los momentos que eternos me parece, aun, en segundos se convierten cuando me faltan, si estás.
Y aprieto, aprieto, y por más que aprieto no dejo de pensar que los sesos no puedo exprimirlos más, y que si no dejo de meterme lo que no debo, acabaré como aquella doña que no quiso ser olvidada por los libros.

Y desde el narajo hasta la marea, pueda ver mi horizonte que tanto admiro, aprecio, aseguro. Tres aes, que me entretienen mientras tengo negros recuerdos. Por eso, los años hay que contarlos por los momentos vividos con actividad y enganche al divertimiento.

QUE LA VIDA NO ME DE MÁS RESPIROS, SINO QUE DEJE QUE RESPIRE PARA SIEMPRE

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