5 de diciembre de 2007


Es que, vomitar ahora mismo aquí todo lo que veo dentro, en mi película particular, en el teatro de mis marionetas, en la novela de unos personajes que son ficticios, pues como que no sé como hacerlo, no sé. Paro a escuchar no se, Underworld, por decir alguna, nada salta de repente de la nada, todo tiene un porqué, un compás antes, de espera otro después, pero cuando todo suena y la voz canta pues como que quedas y paras, en blanco, sin pensar qué está diciendo pero suponiendo que te gusta.

Así, igual que como se oye una canción, somos todos, y seremos, (cogito)., de eso es justificado. Solo hay que mirar para qué tenemos la "virtud" de pensar en lo que queramos de tal o tal forma, para qué nos serviría si estuviera mal o la negásemos. Por eso, todos actuamos según nos venga bien, nos suene mejor, o simplemente nos dictemos entre algunos, para algo el derecho a reunión. Reservados mis derechos y ®.


De qué me sorprendo, pues de nada, solo que para hacer hay que deshacer antes, y para deshacer también hay que hacer primero. Sentirte desecho pues puede que te ocurra, pero para eso antes te has tenido que sentir realizado, o echo. Y qué hacer cuando no te crees tu película, ni el guión de tu teatro, ni el prólogo de tu novela, qué hacer ante ti en contra.
Ahora, el tiempo juega ahí un papel importante, lejos de estadísticas y convencionalismos, el tiempo cuenta las horas, y las horas a sus minutos y esos minutos te cuentan a ti, nos recuerdan que él pasa, él es que verdaderamente pasa de todo, y de todos, y que lo que hagamos mientras el nos deja estar es cosa nuestra, pero que él pasa es algo que está firmado desde el primer minuto. Por eso, mientras que los año me pasen por encima, y me dejen recuerdos, seguiré recordándolo todo, absolutamente todo, porque para eso es todo mio, y punto, y ni el tiempo ni nada me quitará lo visto, oído, bebido.

Arriba la problemática del tiempo, que nos pone a todos en nuestro sitio, en ese que no falla, será la única ve que tengamos reservado una cena para nosotros mismos, aunque seamos en primer plato, claro antes está la maderita wena, que es el entrante, a modo de ensalada vamos.


Crueldades aparte, que coño hago abogando por hacer lo que sea con tal de no olvidar cuando yo soy ya un olvido, cuando no me mojo, remojo, tomo sol, o bailo, o disfruto, o bebo, o gasto, o escucho, o pincho, o corto, o muerdo, o saco, o yo, o no, o sí, o pago, o salgo. Menos mal, que siempre estará el libro de la memoria, que todo lo anota y recuerda, que en un pasado tiempo, si algo fue mejor es que podemos contarlo.


Gracias a todos, si es que no puede se.... yo lo dije. jajajajajajajajajajaja, multae gratiae.

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