27 de julio de 2007

INCISO>>>>>>>>>>>>>>>


Porque si las piedras hablaran, o pudieran dejar patente lo que ven, oyen o sufren, todos estaríamos locos. Sería la revelación de los secretos más paralizantes, sorprendentes de entre los que pudiéramos imaginar alguna vez que guardaríamos.

Las pierdas no habla, lo sabemos, pero son reflejo de nosotros; prueba a mirarte en una, mírala de manera que te reflejes y te veas en ella. Así verás exactamente cómo eres, lo que eres. Puede sonar absurdo ya que las pierdas no reflejan, pues veremos en ella lo que queramos ver, es lo mismo que ocurre cuando nos miramos en un espejo, que realmente refleja la verdad, pero que vemos lo mismo que en reflejo de una piedra.

Todo, absolutamente todo es a semejanza de nosotros en el momento que quienes atestiguan cómo es todo somos los mismo que nos miramos en espejos y transformamos lo que aparece en él. ¿Qué hay de cierto en lo que contemplamos, o en lo que describimos?, ¿somos esclavos de una necesidad y por eso vemos lo que queremos ver?.

Sea lo que sea, a veces es necesario pensar que lo que vemos no es realmente así porque nos llevaría a la soledad eterna de nuestra tranquilidad. La verdad no es más que todo lo transformado, por tanto, no es verdad. La verdad no existe, la hemos creado nosotros, a la vez que la mentira.

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