2 de junio de 2016

Las horas de la locura

Cándida nuez, bocado de Adán,
esquiva casualidad avenida y de repente,
costilla sin error aun en cuerpo equivocado,
pérfida suerte la mía que sin beber ando inundado.
Lastimera razón inocua, incoloras palabras,
un olvido que no espera a la paciencia
para manchar las sabanas de nata.

Quedan entonces las horas vanas
entrehiladas en el telar de la memoria,
y persevera la paciencia de las caricias infinitas,
un picor que es razón, y desespera
por los días en sangre de gerundio,
un amor calavera con cabecera de corcho,
frágil bandera que amedrenta a mis entrañas
un aprecio que hondea sin remedio, sin estancia.

Cubren los astros la tierra solitaria
de los vastos ventanales del alma,
fruncen el ceño las estrellas
cuando todo espera, cuando todo pasa.

Solo queda la emoción de esperar la espera,
de ver en cada mano, de reloj, una esfera,
impacientes por que muevan manecillas
con una fuerte y constante emoción
de volver a acariciar
                                  las horas de la locura.

23 de enero de 2016

Ese trocito de espacio sin tiempo.

Abrazarte, besarte y acurrucarme bajo tu brazo derecho, mientras el tiempo se destruye y todo lo que pasa, pasa sin apenas susurrar, un aliento de efectos que apenas es de sonido incoloro, inocuo, expirado.

Ese trocito de espacio sin tiempo lo enmarcaría a colgar en las paredes de mi memoria, la escrita sobre renglones pautados sobre la que resuena una música, esa del despertar, la de la primera palabra, garganta seca y delicia para el sueño del que a veces esa memoria se empaña para dormir despierta, haciéndome soñar con ese acurrucarme bajo tu brazo derecho, ese trocito de espacio sin tiempo.

6 de noviembre de 2015

Impromptu

Pareció como si se le escaparan de entre los dedos, pero no fue así, lo sujetó como bien fuerte se agarran los brazos de una madre.

Siempre quiso dejar las manos a su vaivén sin medir el momento en que debía parar, volar con sus manos hasta donde sus dedos no alcanzaran a tocar nada. Y lo hizo, como si no lo hubiera hecho nunca, como que era la primera vez que se acercaba a un espacio abierto y desierto.

La quietud del momento eran los mayores nervios sentidos en los extremos de los pies erizados que le dejaba ese olor de nada constante y nuevo.

Descubrir quizás en ese instante pudo las maravillas del vacío incoloro al que se enfrentaba, en un viaje en caída, hacia arriba, por la escalera sin peldaños que se le antojaba que fuera cada día y cada instante, casi lo consigue, pero a la vez imaginaba la terca verdad que dejaba, para mezclarse con realidades tan mañaneras que daban los buenos días a la luna aun cuando estaban siendo pensadas.

Y de repente se relajó, se echó hacia atrás, aunque en el vacío no hay un detrás ni un delante, ni revés, y se dejaba llevar por algo que no sentía, ni gravedad ni sentido ni dirección, hacia un bajo continuo de bajeza emocional que lo arrastraba sin ser arrastrado por una fuerza que no existía hacia el otro lado de ese lugar sin lados, al que había subido por una escalera, bajando, sin peldaños, que se le antojó ese día, en que la luna seria y ensimismada le rozó la frente, hasta dormirtarse ella en mitad del espacio ambicionado por la memoria que iba perdiendo, porque la imaginación y el sosiego no pueden ir de la mano de la memoria, para qué querría la memoria si no para destrozar los instantes en que se derretía, desojando las maravillas que estaba empezando a conocer y que gustaba saborear.

En tanto, descubrí sin medida lo que podría venir a significar la paciencia infinita de la que tanto había gozado con rabia a veces, con pasión otras, sin saber lo que la locura de unas manos rápidas podrían traer consigo.

Cuando siempre había un atardecer en mitad de una noche estrellada, sólo la paciencia podría traer consigo hacer veraz esa imagen de oscuridad iluminada que entre las pestañas asomaba, en cada sonrisa y cada gesto.

Presto a la conciliación entre la ficción y la verdad más infinita, como la luz, habría de pensar cada sílaba antes de que la luna cayera sobre mi cabeza, que seguro recibiría el aplauso del invierno que siempre estaba posado sobre mi nuca.

Podría pasar de largo, me dije al comprobar que me estaba quedando quieto, inmóvil, ante la intemporalidad de lo que era capaz de ver entre los sollozos de los cristales empañados; pero quedé ahí, esperando la saltarina emoción de saber que cualquier segundo sería el más importante en cualquier momento. Porque sin momentos no sabría medir el tiempo que estaba entre lo efímero y lo tangible. Eso, lo especialmente tangible eran los nervios de estrenar situaciones a lo grande en una pequeña conciencia de vida.

Sin palabras, la rueda seguía girando hacia donde la suerte, el azar, la superstición puede que me lleven, quizás antes las puertas del infierno, quizás a los pies del espejo donde nunca debí mirarme.



14 de enero de 2015

Se me acumulan las horas en la almohada.

Se me acumulan las horas en la almohada, pensándote.

Hacía ya tiempo que estaba notando la ausencia de esa presencia tan desagradable, ese frío que me acongoja el cuerpo, como un tintineo de campanillas, vibrando como lo hace la piel del tambor al golpearse. Estremecedor encuentro entre la vigilia y el sueño, temblores en los recuerdos que desgranan la paciencia de no alcanzar lo posible roto imposiblemente.

Y fue ayer, hace un rato, pero todavía se hace lejano, cuando volvieron las cenizas a escondidas, en el pretil del pasillo cuando estuvo ausente. Y nunca se iba, nunca dejaba de irse y de venirse, como en una constante transfiguración del tiempo en su cuerpo. 

Pero la esfera del reloj se partió, las manecillas siguieron funcionando pero al contrario. Como si el sentido del tiempo se volviera hacia atrás, como si los imanes dejaran de tener sentido; el vacío.

Pero todo eso ya fue. Ahora no hay ahora, no hay un presente en el que asirse, el reloj se partió, y girar, ya no gira el mundo igual. Ahora queda la cera que se derrama, goteando lentamente, gota a gota, al ritmo que tiene sin ser uno concreto ni otro cualquiera: su ritmo, su decadencia agotándose, corredores taciturnos que se derriten para volver a fundirse, endurecerse en sí mismos.

El tiempo que hubo después de ayer es lo que me queda por conocer y no lo he hecho todavía, y no sé si falta hace saberlo, pero mientras se me acumulan las horas en la almohada, pensándote. Sabiéndote en cada gesto y palabras, en las horas de las comidas, en las cenas semanales ante la televisión, impávidos ante lo que había de venir, sin conocer siquiera dónde iba a enloquecer esa noche o a qué hora despertaría dormido para ir a donde no sabía que iba.

Sabiéndote en el ajetreo de tus mañanas imposibles, de despertares incómodos y necesarios, impertinencias del tiempo que da cada carácter a cada cual sin pensar en la manera en que han de encajar de dos en dos. Desde entonces acumulo letras, libros que parece que van a rellenar los huecos que se han quedado vacíos al faltarme tu palabra, tu anécdota, tu enojo y tus silencios. Renglones torcidos que ni se volverán a escribir ni creo que pudiera leerlos en el tiempo este que no es tiempo, que le falta tiempo, en este ahora que no es ni ahora ni después.

Ni moveré tus alas ni querrás escuchar un mugido, además, sin saber si ese tiempo se acabó o de lo contrario sigue en ese instante, ese lunes que abolí de mi memoria.


1 de abril de 2014

Cada noche

Quise descubrir las estrellas entre los ojos de la gente, pero sólo veo en ti estrellas, ahí donde las tenías.
Quise volar con las alas que encontraba, pero sólo las tuyas me hacen subir a lo más alto.
Quise probar los sabores que los frutos me ofrecían, pero sólo tu sabor mestizo hizo bailar mis papilas. Quise rozar cada textura que hallaba al pasar, pero sólo tu piel sabe erizar la mía.

Quise tantas cosas, que intenté que no pareciera lo que ya sabía;
en tu olor, en tu piel, en tu mente y en tus ojos
hicieron de mis manos mercaderes
de los sentidos, más mi latido,
que canta cada noche tu nombre,
que roza cada noche tus labios,
que vuela cada noche tu mente,
que quiere cada noche, te quiere.

6 de febrero de 2014

Rugidos y cantos.

Son rugidos que se enmudecen en cada hora nona, mientras los salpican de sudor y sangre, los labradores, en labores de malhechores, esclavos de la tierra que los gobierna con la mano de un rufián, los ojos de un derechón barbudo y el pulso de algunos llamados votos en blanco, que dictaminan sentencias ordinarias de muerte viva.

Son cantos que se escabullen entre los pajares de mentirosos que engañan al bastón desde un sillón de diseño, se llaman bancos pero ni te dejan uno donde reposar las carnes trémulas, después de una expulsión de tu tierra, tu espacio, tu libertad, libertad que son paredes.


19 de enero de 2014

Extravagante lucha en la calle en tiempos que rompen la tranquilidad los tranquilos.

No pudieron crecer los brazos de la libre auditoria,
de los cantos ministriles, más pena todavía,
pues cuan más altos los cotaban todavía
más cortes a la razón se asestaría.

Quid, que faltan en las mesas de los lores;
pro, ausentes de los hombres en demasía;
quo, a donde nunca fueron lores ni señorías.

Allí donde la razón se alza en rebeldía,
anden los animales y la fuerza alzarían
para prender los tiempos que asistían
y tornar con fuego los claros que oscurecían.

Y si por falsos fueran los resultados todavía
rompieran si al caso las rabias cada día
para tronar con fuerza las trompeterías
de la furia gentil ya no adormecida.

14 de noviembre de 2013

Versos al pronto.


Ya no pierdes las orillas de tu perfil corpulento,
se suavizan las pisadas de la arena cristalina,
gruesa mar que avante, los barcos, pierde.

________

Quien se pierde al pisarte, blanca orilla,
canta sin cesar con llantos mudos,
con mirada entreabierta y perdida
haciendo de su vida solo un muro.

________

No se ve más allá de las líneas,
parpadeos del horizonte, infinitas,
que aplastan las ideas del hombre
dejándose perdido en penumbras,
no viendo allá donde la luz nace.

________

Si al sonido de las olas enmudeces
¿qué querrás saber, sin olas?.

Sin olas no hay mar;
sin mar no queda nada.

15 de octubre de 2013

In Memoriam. MANUEL ARIZA.

Hoy se reviste de blanco, lino fresco e impoluto, la tibieza de la carne que se queda ya en la memoria. Se vislumbra la paz sombría, entre las sombras de los cantos, entre los cantos de los mudos, entre el silencio de la desdicha.

No queda oda alguna que supere ya la suya, pues no hay más consuelo que no necesitarlo, queden en el tiempo las miserias, quede su vida en las memorias; solo duerme en un estante, más vivo que el ápice, más regio que el paladar, más fuerte que el sino del aire al hablar.

Mañana quizás, también estará, inflexionando las horas, geminando los momentos, todo queda si nos queda, su vida misma, sus hazañas.

Cátedra sencilla, nada rococó como la gruta gongorina, paciente Penélope; teje tu ahora los destinos de los gemidos de nuestras auroras, entre "apiculas" y aspiradas, entre nácares de yod cuarta; blande la Tizona en espíritu, la Colada en gratitud que ya fijaste, limpiaste y diste esplendor a nuestras espadas históricas escritas.

No te faltará mano diestra, no tendrás más pesares que contemplar, ya desde el compendio de las fuentes, la Ninfa que siempre hizo silva las ausencias y las presencias de los candiles, que de seguro alumbraron tu camino y que ahora, tu a ellos, das llama.



18 de septiembre de 2013

Entrepierna

Gritan las cumbres de la borraja extendida
entre los montes viejos, remolinos de púas,
vacíos repletos desde el volcán a la tórrida
languidez al tiempo recia, clave desafinada.

Susurran los aullidos de feroz boca olvidada,
dejada al placer de las memorias que harán
de un minuto un siglo de paciente deseo,
un monólogo de la agüilla cicatrizante del seso.

Cortan ahora las penumbras a las luces
rezuman alegría los hilillos de la mar amarga
que se inclinan a lanzar el bochorno empapado
de un sudor estepario seco y jugoso.

Ya entierran la sardina y tumban la loza gris
del trapajo que las cubre al necio oído sordo
que las oía y ya come, alondra moñuda,
los insectos que quedaron entre las espigas

partidas, roídas y oscuras.

5 de agosto de 2013

Quisiera.

No se desmoronan al paso de un pájaro,
a la vera, la montaña erguida en la torre,
no se desmoronaban al paso, siquiera del viento.

Quedaban quietas las horquillas, un pasado,
allí quietas no velaban las tinieblas al más pobre
que quisiera rematar la punta de lanza del tiempo.

Surgen de entre huecos hediondos las mugres
del que pasa, del que queda, del que quita,
porque aún siguen, no se desmoronan al paso, siquiera del miedo.

Chocan en su tez las cortinas desmelenadas,
inoportunas telas del ahora mismo que pasa
por la puerta con cencerro arrollando, las mañanas.

Qué le queda dice el aire al viento para tirarla,
qué le quedan por sufrir en los momentos de aire
cuando el viento aún no la desmorona, siquiera con el susto.

Queda nada, dijo el viento a la aurora, que empezaba,
viendo nuevos trozos remontar entre pieles muertas,
que ayer dejaron de ser, hoy lo son, siquiera más nuevas:

nuevas, lentas de crecer y de largo regazo distante,
hartazgo de las sienes, pacienzuda paciencia, y desleal
arbitario viento, siquiera rozando, siquiera llamando
al de las alas para terminar su trabajo, quisiera intentarlo,
quisiera acertarlo.

Quisiera levantarlo.

2 de junio de 2013

Poder ser y poder estar.

No siempre la dignidad se consigue dejando que alguien se adentre a lo más interior de nosotros. Esa incertidumbre de, a veces, no saber dónde está pisando, qué escalón estará subiendo en un momento determinado; o quizás, hacia dónde baja, en qué dirección, hurgando entre nuestras entrañas efímeras de los pensamientos o los sentimientos.

También nos pierden a veces las fuerzas por lanzarnos a un vacío, un camino sin recorrer, a estrenar, teclas de piano que aún no han sido tocadas por los dedos del cariño, de la maleza, o de la indiferencia.

La dignidad de ser alguien para alguien se consigue... no sé cómo se consigue, pero se sabe cuándo se es y cuando se deja de ser; en lo primero me mantengo, yo soy.

Luego, no siempre ser implica estar, con o en esa persona. Incluso, a veces se está pero no se es, aunque me inclino más por yo soy y estoy. Las maneras... en eso habría que soportar el peso de la realidad, porque no siempre se está o se es de la misma manera, de igual a igual, o, incluso, no se sabe en qué punto inflexionan ambos pareceres en el otro.

Cuán complicado es estar, porque implica mantenerse con la misma fogosidad de antes, in crescrendo, y ser pues conlleva sentir, aunque sentir, seguimos sintiendo, sin parar, siempre sentimos, siempre hacemos sentir y siempre nos hacen sentir.

Pues sintiendo, siendo y estando, deseo con mis ansias de felicidad perdurar hasta envejecer y tornar a otra vida, nueva quizás, abstracta puede ser, o simplemente cuando ya deje de ser por la propia naturaleza, en mí mismo.

24 de mayo de 2013

Pasos.

Un paso. Sólo uno y otro y quizás otro más.
Una huella. Sólo una y otra y quizás otra más.

Un pie. El otro pie. De nuevo el uno y luego este. Los dos, uno y otro.

Un pensamiento. Uno más. Otro pensamiento y un paso. Y quizás otro pensamiento más.

Un día. Otro más y quizás... todos los demás.

Todas las noches y los dias y las horas y... el tiempo, siempre el tiempo.

21 de abril de 2013

Quédate

Quédate,
como la gota de rocío sobre una hoja quebrada en cualquier mañana.

Quédate,
como la pisada en mitad de la arena de una playa en la nada.

Quédate,
como el grito en el eco de cualquier profundidad, como la del alma.

Quédate,
como lo hace el viento para robarte una mirada.

Quédate,
como la lumbre la luz deja encandilando los perfiles de tu sonrisa.

Quédate,
como se quedan las lunas para alumbrar las oscuras huellas de tu camino.

Quédate,
como tu sabes quedarte,
como el agua, como la huella, como la voz, como el suspiro, como la luz, como la luna.

Quédate,
y hazte sol en estas noche de soledad amarga.




4 de abril de 2013

¿Solo?, mejor contigo.

Y yo qué sé qué haría sin ti, si hasta cuando el tiempo es contigo deja de ser tiempo.

Y yo qué sé qué vería sin ti, si hasta cuando cierro los ojos te veo.

Y yo qué sé qué sentiría sin ti, si hasta cuando no siento, te siento.

Solo, sin ti, podría ser una cosa, yo, y yo solo.


18 de febrero de 2013

Creí y no era.

Creí que tenia sed, pero demasiada agua había bebido.

Creí también tener pies, pero no logro pisar el suelo.

Creí una vez que podía respirar, y solo me quedan escamas.

Creí saber andar, pero apenas me sostengo.

Creí además que el fuego me quemaría, sin embargo no he mudado la piel.

Creí que tenía hambre, por el contrario no sé masticar.

Creí tener alas, pero tengo un bastón rojo.

Creí que era cuestión de creer esto de vivir, pero vivo creyendo que no sirve de nada creer si no tienes, si no mudas la piel, sino sabes, si no respiras, si no pisas.

31 de enero de 2013

Después de un tormento

No sé si de estas oscuras
ascuas que me inundan saldré;
un barco en la búsqueda infinita
del mar que a tientas encontré.

                    ·

Quizás a mi el viento sonroje
las pupilas del ayer y ayer
tuve que mirarte y no verte
para así morir, morir ayer.

18 de diciembre de 2012

2

Estaba oliendo el miedo, tenía ya los lóbulos de las orejas lánguidos y arrugados del aburrimiento por oír, siempre oyendo. Y hubo visto también porque sus ojos se agitaban como verdaderos péndulos, como si la aguja de una brújula hubiera perdido el norte, como el viento de la media tarde, ese viento que soplaba cada tarde y que pasaba locamente por la azotea de aquel bloque en aquel patio de vecinos tan concurrido, agraciado por su forma y sus olores y por ser, de alguna manera, recipiente de recuerdos de una infancia resumida en unas semanas, tristemente.

Había pasado días, muchas tardes en medio día distraído pensando en los chicharrones que le habían enseñado que estaban buenos, los de la tiendecilla que había bajando la cuesta de la calle "de los muros", ajeno a que el tiempo que estaba pasando no era más que lo que iba a recordad pasado quince años por su espalda. No se cansaba de mirar al cielo, de intuir las olas del mar desde la azotea de los vecinos, titubeando con la mirada al par que los pájaros pasaban, intentando ver cuando rompería el viento las cuerdas de la cometa que veía a lo lejos, volteando y volteando sin parar. Estaba solo, no podía pensar más que eso y cómo soltear la ropa tendida que a tan limpio olía, a mar, a brisa del mar.

Llegaría la hora de bajar a la playa, y su tía de piernas hinchadas, con la sensación de que podrían reventar en cualquier momento, de venas exaltadas y muy acentuadas, siempre preguntaba que qué fruta querría para la playa, lo que siempre respondía -Peras de agua.

A lo Juvenal

"Orandum est ut sit mens sana in corpore sano" 

(Juvenal, Sátira X, 356)

¿Dó han llegado las ganas de orar para alcanzar la mente sana en el cuerpo sano que resultaría?.

Apenas con una cifra más cumplida en mi almanaque, con otra de la mano días después, me pregunto tantas y tantas cosas sobre esa cita que Juvenal dejó en una de sus sátiras, que mal usada ahora, sí la conozco completa y me resulta de lo más lejana.

Quisiera un día poder dejar paso a la "abscondita sapientia" y no necesitar de la "oratio" para descifrar cada paso que doy. En fin, lo que quedan son miedos, lúgubres pensamientos de media noche ante las realidades que poco o nada nos gustan y que tenemos que absorber como si fueran nuestras. En otras palabras, que hay que tragar con lo que haya, y cuanto más rebelde, más en la cara nos da lo que sea o fuera que sucediere. 

Lo injusto es que encuentro muy a menudo ciertas imágenes de ciertas gentes que no reparan en absoluto a pensar, siquiera un minuto, en la naturaleza de las cosas, en su razón o en su sinrazón, porque de todo hay, y mucho menos, a dejar que otras pensemos por ellos, que eso es lo que realmente es triste, ante tanta palabrería del sátiro, del espectro, de la sobra, del humo, de la nada y más y más de quienes que creen que es la hora pero no es la hora.

En fin, con las menudencias de un respiro entre tanto nido de cotorras, empiezo a pensar cómo cerrar este año en este rincón de la carne y el pecado, sin que me pierda mucho en la nomenclatura y que no distraiga la apariencia.

Y con Falla, cierro el mes de las celebraciones: "birthdays", "holidays", etc.

Hasta el año que viene, Juvenales.

25 de mayo de 2012

1

Tuvo que vaciar ayer los humos que estaban impregnados de la fábrica de colores. El día era agosteño, pero la luz no era tan fina como la del medio día de ese que reluce más que él mismo. Era un año cualquiera, en un mes pequeño, de días cortos y noches más cortas aún, que se quedaban por el lúgubre y sombrío reflejo de una farola mugrienta, pasada de calendarios, roída por los vaivenes del viento, que pasaban de un lado a otro lado de la calle, musitando los rumores del amanecer.

Había de temblar de miedo, una mañana nueva llegaría y todavía no había pegado los párpados, apenas sin pestañear, apenas reposado, apenas despierto y apenas dormido. No sabía qué podría despertar antes. El día lo haría a su modo, con sus desdibujado perfil azulón, violáceo, de perezoso, pero ellos iban a hacerlo como nunca lo habrían hecho, a los gritos, se dejarían llevar por el estruendo del tambor amarillo. La turba se le acercaba y no podía salir de ese círculo en que había entrado una noche cualquiera anterior, la noche en que debió no moverse, la noche en que debió replegar sus ansias de descubrimiento y volver donde empezó. La calma la había perdido para siempre.

Tengo miedo, dijo, pero no paró a solicitar audiencia a su razón y marchó. Movió sus pies, desnudó su frente del espeso cabello que cubría su rostro en muchas ocasiones, oteó su horizonte, luego desdichado, y caminó hasta perder la noción de la paciencia, un acuerdo de transigencia entre sus manos, sus pies y su pensamiento. 

Y todo comenzó con un silbido en mitad de esa noche queda y grisácea, bajo la luminiscencia aburrida de la farola mugrienta, pasada de calendarios, roída por los vaivenes del viento, que pasaban de un lado a otro lado de la calle, musitando los rumores del amanecer.

24 de mayo de 2012

He muerto y apenas lo he sabido.

He muerto de repente y no me he dado cuenta, sigo aquí en pié o sentado quizás, igual da, pero sin embargo he dejado de ser, he olvidado cómo se mueven los labios al modular sonidos fraseados. Ahora me pregunto cómo era aquella razón por la que movía los globos gemelos que casi coronaban mi cara y que eran espectadores de todo cuanto pasara delante de ellos. No sé cómo hacer que entren por mis onduladas pancartas laterales el viento que traía en él ruidos sonantes, que la cubierta de mi cabeza procesaba y convertía en no sé qué olvido a las horas.

He muerto y apenas lo he sabido,
han caído las cumbres del destino
en una caída horizontal, y el desabrido
viento que ya no es un atino
loquea a su antojo casi divino
en un mar de cielo y olvido.

4 de mayo de 2012

No es lo mismo.

Habrás olfateado el aroma de una dama de noche, pero nada tiene que ver el olor que desprende cuando te acompaña y bajito te recuerda lo bien que le sabe el olor.

Habrás tocado el agua de la lluvia, impávida y queda, pero no será el mismo agua que te ha caído cuando te abraza bajo un paraguas.

Sabrás cómo luce el sol en una mañana de primero de mayo, sin embargo los rayos no serán iguales cuando te dice que echa de menos sus gafas de sol.

Tendrás cada día un momento de despertar pero las sábanas no serán las mismas si sobre lo que despiertas es la piel que te arropa.

Lograrás alcanzar un destino, llegarás sano y salvo, solo que si el destino no es un lugar si no esa persona todo cambia en su geografía, su clima y las sensaciones de llegar al lugar.

En fin, harán tantas cosas que compartidas dejarán de ser normales para que con la sencillez de las cosas se conviertan en magníficas, únicas y absolutamente emocionantes.


Más que ayer, y con las faltas del mañana, qué bien empiezo a encontrarme.

11 de abril de 2012

Y qué

Y qué si no puedo pedir al sol
la sombra de tus ojos,
ni la redondez de tus caderas.
Y qué sin no tengo en mis manos
lo que respirar cada mañana.
Y qué si no quiero acabar ahora
lo que he empezado y quieres matar.

Impávido

Impávido ante el jarro de agua, quedo por su transparencia inaudita, frío por la mano que la derrama impunemente sobre las sienes desnudas.

La quietud del agua a veces me aturde con sus sonidos, me empapa de miedo que somete mis ganas a la adormición lasciva de las palabras que me cae, y caen en las sienes desnudas.

De nada sirve ya la sonrisa falsa y creadora de fantasías apuñaladoras que se despachan a diario en las meriendas de los hermanos devotos de Caín o Judas.

Mientras, en el sosiego de deambular entre los tiestos y los Caínes, los Judas y, ahora yo, Abel, camino tranquilo a la espera de ese golpe certero que me eleve o me mate.


8 de febrero de 2012

Pequeña semblanza a la Macarena, para mi amigo Luís Marchena, Pregonero de mi Semana Santa.

Qué maravilla el pórtico gótico de su tocado, que abre las puertas del cielo, deja ver, entre frescura de la madrugada y luz mañanera, la viva cara de la Virgen, Madre y Esclava, un ensueño que no termina si de sus manos, macareno, tú te agarras. 

Qué decirte Macarena, si tu ya lo dices todo, cuando la luz de reflejos escondidos deja renegridos unos parpados siempre abiertos; que no se cansan, Macarena, y habrán pasado horas, habrás pasado de la noche al día, la mañana, la mañana que nos trae los tientes de la locura sevillana.

Qué decirte Macarena, si tu ya lo dices todo, cuando los varales tiemblan cansados de una larga madrugada, por sostener las ascuas y cubrir las llamas para alumbrarte el pecho que de amor tu esa noche derramas.

Qué decirte Macarena, si tu ya lo dices todo, que la flor de cera llora al compás de la nana, arrorró te la cantan en los albores del alba, un sentir de tu barrio, que como himno de gloria te aclama.

Qué decirte Macarena, si ya en tu nombre está todo, no hay maneras ni formas ni sobran ganas porque ya decir Macarena es decir la Palabra.

16 de enero de 2012

Lluvia

La lluvia, las lluvias, las miles de gotas que de agua caen, empapando cada rincón, no se escapa ninguno. Y cada gota es un tipo de lluvia, miles de tipos de lluvia, solo conocemos un puñado de ellos, pero hay miles, por ejemplo: 

Lluvia de palabras, intensifica nuestro sentido de la audición, pero a veces pesa.

Lluvia de besos, apetecible pero repetitiva.

Me quedo con la lluvia de caricias mientras me besuquean y me sueltan palabrejas, es como que genial alternar ideas contrapuestas, con un punto de vista de planos sobre puestos, a lo cubista.

(Y unas migas!!)

Luego, si llueve te mojas; 
si te mojas mojas allí;
allí no es un buen lugar 
(está seco);
la lluvia mejor húmeda
(lo seco tiene eco);
Yo peco, tu pecas, el peca, nosotros pecamos, vosotros pecáis, ellos pecan.

(0_0_0_0_0_0_0_0_0_
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0_0_0_0_0_0_0_0_0_
                                  0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_0_)= charco.

¡Que te mojas, leches, abrígate!

DESPIERTA, DESPIERTA, DESPIERTA, DESPIERTA
                     
                                                                    DES-PIER-TA-TE""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""
(LLUEVE, llueve, llueve)


-NO TIENE SENTIDO-




13 de enero de 2012

LA SED Y EL AGUA, EN UN CAJÓN DULCE COMO EL CARAMELO.

Hoy he hablado de cajones, de un cajón, de cualquiera en realidad donde no cabría la magia que difunde la compañía de alguien, alguien que me pide algunas noches unas palabras para antes de dormir. Y es genial porque me despierta cuando estoy a medio dormir justo antes de que ella se pierda en los brazos de Morfeo.

Y más, más cosas he hablado hoy, como el "poquito a poco" de las cosas, cosas que pasan, cosas que han pasado, cosas que les ocurrió pero que no vi, cosas que puede que pasen pero no se sabe, cosas que no son tales; en fin, cosas que pasan y solo van "poquito a poco".

Añadimos el sabor del caramelo. También la noche ha sido dulce, como de costumbre pero hoy más, pues he encontrado la forma de endulzar una imagen en movimiento constante, es decir, un vídeo, y cómo ha sido, pues estuve quedo un momento, con el paladar entretenido, me quedé mirando la imagen en movimiento constante y encontré la clave: "como caramelos mientras hablo contigo porque así puedo imaginar lo dulce que eres". Cursi, pero en cantidades industriales; me gusta la idea a la que he llegado, sin pensarlo, dejándome solo influir por el momentazo de placer, viendo y comiendo algo dulce, tremendamente genial y apetecible.

Desde ahora, intentaré endulzar mucho más mis días, mis horas; mis palabras, mi sentido de la comunicación; no está de más saborear las cosas, cada detalle, una simple parada en el camino para observar dónde estamos y lo que nos rodea, esos minutos de magia incontrolada al descubrir a cada paso un horizonte nuevo, de colores nuevos, de forma nuevas, de cercanía diferente, pero más.

Feliz Invierno a todos, ya el otoño me prometió algo, de boca de alguien que se largó, y así fue, se largó pero me dejó un otoño interesante, de gran cantidad de sensaciones, un invierno único, y la primavera que esté por llegar. 

Os deseo a todos, si quiera, la mitad de dulzor que saboreo ahora, para vuestro año nuevo, año que acabamos de comenzar y espero que mantenga este espíritu mio de bienestar.

"No dejes que la sed se aleje del agua"

5 de enero de 2012

Yo que creía.

Yo que creía que las cosas eran como eran gracias a la casualidad, a ese juego de hechos que dan un resultado que nos sorprende, que a su vez serán causa de otro hecho y así hasta asfixiar al infinito.

Creía y me equivocaba, no en la totalidad de mis razonamientos pero sí en la mayoría de ellos, pues a medida que pasan los minutos siento cómo los olores, los tactos, el sabor multiplicador de los besos, las ojeras por mirar a los ojos... todo eso es el pequeño porcentaje que nada tiene que ver con el raciocinio, es pura fantasía y magia que nos convierten en magos del momento, chisteras de sorpresa segura...

Luego, a lo que venía al caso, están el resto de cosas que sí se pueden controlar, en la medida de que queramos y sepamos controlar las situaciones, para lo que todos no somos iguales de duchos. Los hay que nos vamos por los tejados en cuanto hay que echar de menos, se convierte en el vaivén constante de los pensamientos, ya solo se ven rosas con espinas, café amargo, besos que no se dan...

Otros, que son los más afortunados, son capaces de controlar ese deseo desacerbado que surge cuando cuatro pupilas se enfrentan de dos en dos, aplanan los nervios y dejan fluir cada movimiento de segundero de los relojes para que éste, el tiempo, de paso a su real majestad de colocar cada pieza en su lugar y con la que le corresponde.

Estar a caballo entre ambas opciones es lo peor que llevo de haber visto nubes donde quizás había tridentes, y es que no todos los días se sube uno al cielo a contar alas. Entonces, solo creo en una cosa, en lo que me surge en la cabeza, y creo que si se repite será por algo, la persistencia de algo que se abandona pero que se mantiene por sí solo debe significar que ni la locura ni la razón pueden declinar lo que es.

Quería empezar el año en el blog de esta manera porque me siento en las nubes pero atado sin poder levantarme y llegar al paraíso. Todo se andará.

Feliz Año Nuevo a todos

27 de diciembre de 2011

Gente.

A menudo, la gente suele mover los dedos como si tocaran el aire, como si acariciaran el sonido del viento, pero es mentira, digitalizan sueños.

En otras ocasiones, la gente deja caer lentamente las manos por el lomo de un sofá, como si plancharan la suavidad y piensan las manos que nunca cambiará esa ternura de una pieza textil.

También a veces reposan los brazos sobre hombros al uso que tienen por conocidos, pero esos hombros poco  reciben de los brazos que en él se apoyan, no se conocen realmente.

Además, la gente... la gente es idiota; la gente vigila con sus pasos a los pasos de los demás y olvidan cómo son los suyos; pierden su ritmo por marcar el que tienen al lado, sin ni siquiera saber por qué.

Otra de las cosas que la gente hace es dejarse caer con el cuerpo en las paredes, en los muros, en las esquinas frías sin saber que a veces, a esa pared, la espalda duele y es incómodo que venga alguien a recostar su cuerpo que no saben qué hacer con él.

En fin, la gente, perezosa gente, ingenua gente,
                                insulsa gente, vacía gente,
                                          perdida gente loca,
                                                           gentuza.

                                         

19 de diciembre de 2011

Pensar y actuar.

Hay dos opciones para pasar el día, una es pensar y otra actuar.

La primera puede ser como una aguja que se clava. La segunda opción  siempre puede traer graves consecuencias.

¿Quién es capaz de no hacer ninguna de ambas?

16 de diciembre de 2011

DISPARAR A LA LUNA

Sí, las cosas cambian, se destruyen los planes que tenías para un futuro cercano, sobre todo cuando más seguro estás de lo que quieres, lo que eres, y sobre todo, lo que quieres ser. 

A veces el miedo, otras el cansancio de volver a empezar, en cambio en otras ocasiones solo es la frialdad con la que vemos venir los sucesos, las cosas que nos pasan, como tormentas que no se controlan.

Entonces, la virtud -si es que la hay- está en que hay que afrontar esas tormentas y tener siempre preparada la ropa de agua. En cualquier momento puede desatarse el diluvio universal y anegar cada uno de los planes, vidas, asuntos que tengas en mente.

Y sin darle más vueltas a esta absurda idea de "aguanta nena" que una vez vi en un póster en "Los Simpson", no creo que todo eso sirva de algo, porque ni nunca sabemos lo que queremos al 100%, ni tampoco hay tormentas tal que puedan destrozar algo que no es seguro, porque si no estamos en lo cierto, la idea desaparecerá, si es un buen plan, el asunto aguantará pese a que truene o relampaguee con fuerza durante mucho tiempo.

Ergo, como un pianista sordo, como un futbolista cojo, como un pez en la montaña, como el bien sin el mal, así podemos llegar a estar, pero alguna fuerza debe quedar para escribir al menos lo que quedó de nuestros sueños, de nuestros planes. 

Creo que nada está totalmente perdido hasta que se abandona esa persecución constante hacia la meta diseñada en nuestra cabeza. Muchos hechos en el mundo pueden ser testigos de que cualquier cosa que se piense, que se crea posible, por remota que sea, se puede llevar a acabo. El problema, mejor dicho, mi problema, es no saber qué meta realmente tengo, hasta donde quiero llegar; me faltan planteamientos, y hecho de menos eso.

Estudié, practiqué, salí, conocí, jugué, me divertí... hice muchas cosas pero nada hago ahora más que dedicarme a dejarme llevar por lo que queda del yo que tuve y que poco a poco se está acabando. No sé si tengo que esperar a que se agote para crear otro nuevo que puede no ser prudente, o quizás deba encontrar la manera de dejar de dar vueltas en círculos en la espiral de mis pocos años pasados.

Una vez me comentaron que sólo lloraba de un lado a otro, y sería verdad, por eso dejé de hablar con ese alguien. Supongo que al menos puedo desquitarme de mis ansias escribiendo en este blog que cada vez se parece más a un funeral que a un cuaderno que leer.

Seguiré improvisando.


10 de diciembre de 2011

OMNIA PROSPERA TIBI

Me he equivocado tanto ya que apenas soy capaz de saber lo que es un acierto.

Durante todos estos años, días, horas o minutos he desperdiciado la realidad con mi imaginativa vida que detesto realmente.

Y sé que hay muchos que están ahí, pero qué remedio, no es cierto nada de esto en tanto a la forma en que estoy viviendo.

Sí, me estoy negando, y me niego, y sin remedio ahora aparente, no puedo acertar conmigo cuando no se hacer otra cosa que faltarme en cada momento, en cada segundo de respiración.

Ahora, no creo, y creo, que vaya a servir de nada estar.

Por un tiempo, dejo de vivir en ese instante constante de falsedad que a veces escribo.

Dejo el blog como me he dejado a mí mismo anteriormente.

Gracias los que me han seguido hasta aquí, pero le doy vacaciones a lo que me destruye, me inclino por ser simple, para que como todo, me lleve, porque las cosas simples se las lleva el viento.

OMNIA PROSPERA TIBI.

30 de noviembre de 2011

SED DE ALCOBA

Sed de alcoba, de entre abiertas puertas,
media luz y calma en las mantas del frío.

Hambre de revueltos en noches infinitas,
oscuros rincones y vacíos por encandecer.

Sed,
        hambre,
                     frío,
                            ardor;

lascivia controlada de fulgor,
                                  carne.



31 de octubre de 2011

Acabada.


Soy duro de recordar en la memoria
de la botella que pierde su mensaje,
caído en el mar de la ola y el desastre,
de las mareas de mi triste historia.

Soy plácido en la caída libre y violenta
mientras caigo calla mi mente enferma,
pierdo el seso corrupto que mi sangre
cuando ya, en el suelo, ya no late.

Soy la fugaz ave peregrina ahora
que vuela hacia la incierta cumbre,
que lleva en sus alas la mugre,

soy esa ave pesada
que arrastra cadenas,
que ya no nada.

2 de septiembre de 2011

Por fin.

Y así fué, la cama estaba helada, hoy que han caido las primeras aguas que dejan olor a otoño en las calles, en la ropa, en la piel.

El frio de las sábanas no era más que la ausencia, el vacío, la quietud. Pero por fin en mucho tiempo he de decir que la vida me está dando algo de tranquilidad, sosiego e ilusión.

Recuperación hospitalaria de un familiar, algo de trabajo y conocer a alguien nuevo. Todo ello mezclado con un buen grupo de amigos, el resultado no puede ser otro que el que es, el final de una racha que duraba ya demasiado.

Es cierto que cuanto más cerca se está de las nubes mayor puede ser la caida. Pero si Heydi no se calló nunca... Esta vez voy a pensar sólo en lo bueno, lo basicamente bueno porque lo malo ni avisa: llega, te come y te destruye por dentro.

A ciertas personas les diré desde aquí que la maldad que cultivan sólo les conduce a lo más oscuro de la calidad humana.

Y sirvan estas líneas para alumbrarme en esta noche de euforia silenciosa e interior: lo estoy viviendo y es maravilloso.

25 de agosto de 2011

Cosas, simples cosas.

Las cosas queridas, cómo están de ausentes lo sabremos cuando volvamos a los viejos lugares. "El amor es simple, y las cosas simples las devora el tiempo". Así la canción mancilla el nombre del amor, en un vaivén perezoso, alejando al muchacho de la aventura de amar.

Y puede ser cierto, lo simple lo devora el tiempo, y el tiempo... hay un tiempo perdido que ya en un lejano momento fue un presente, ya podrido.

Qué somos si no hijos del tiempo y esclavos de sus mandatos; qué mal haber sido lo que somos.

El tiempo, siempre el tiempo; presos de un beso que no llega pero que mata.

23 de agosto de 2011

Y de nuevo... qué hacer.

Y de nuevo qué hacer, qué pensar, qué imaginar.

Ya me pierdo de nuevo entre las nubes de agosto, ya en septiembre me nublarán o refrescarán. Y lo cierto es... cómo acertar cuando se tienen dudas, porque saber qué pasos hay que dar después de años de barbecho sentimental.

Cuando se establecen unos patrones para funcionar con alguien a mi me fallan; cuando me salto los patrones fallo; en fin que va a ser cierto que nunca sé cómo acertar.

La sesión ha comenzado pero no sé si estoy en los trailers o directamente hemos pasado a "the end". Porque quizás hoy sea una noche de desvanecimiento, de pocas fuerzas o quizás no sea la noche, sea la pérdida en el mapa de tu perfil que no me da pistas suficientes para tomar el camino correcto, o simplemente, me he saltado un ceda el paso.

Sea lo que sea, quiero que ocurra algo. Está ocurriendo pero me pierde la paciencia, la no espera, y la locura de comenzar de nuevo cuando ya el reloj haya retrocedido una hora para el nuevo otoño.

Qué hacer... pues no lo se, quizás estando solamente acierte, que sea lo que Dios quiera que sea, pero no sin el sabor de la mínima recompensa de haber intentado algo.

Deseadme suerte, porque no la encuentro.

13 de agosto de 2011

Lorca, siempre Lorca.



Apagaron su voz. Apagaron su talento. Apagaron un alma que ha dejado tanto para nuestra cultura. "Déjalo, que coma versos" le dijo su padre al parecer. Y así, con la música en sus entrañas nos dejó, asesinado por la deshonra de nuestro país. Y ahora, indignado en el 75 aniversario de su vil asesinato, sólo queda recordarlo.

Fragmento de "La casa de Bernalda Alba"

MARTIRIO.- (Señalando a Adela). ¡Estaba con él! ¡Mira esas enaguas llenas de paja de
trigo!
BERNARDA.- ¡Ésa es la cama de las mal nacidas! (Se dirige furiosa hacia ADELA)
ADELA.- (Haciéndole frente). ¡Aquí se acabaron las voces de presidio! (ADELA arrebata
un bastón a su madre y lo parte en dos). Esto hago yo con la vara de la dominadora. No
dé usted un paso más. En mí no manda nadie más que Pepe.
MAGDALENA.- (Saliendo). ¡Adela!

(Salen LA PONCIA y ANGUSTIAS)
ADELA.- Yo soy su mujer. (A ANGUSTIAS). Entérate tú y ve al corral a decírselo. Él
dominará toda esta casa. Ahí fuera está, respirando como si fuera un león.
ANGUSTIAS.- ¡Dios mío!
BERNARDA.- ¡La escopeta! ¿Dónde está la escopeta? (Sale corriendo)
(Sale detrás MARTIRIO. Aparece AMELIA por el fondo, que mira aterrada con la cabeza
sobre la pared).
ADELA.- ¡Nadie podrá conmigo! (Va a salir).
ANGUSTIAS.- (Sujetándola). De aquí no sales tú con tu cuerpo e
n triunfo. ¡Ladrona!
¡Deshonra de nuestra casa!

"Nana a Sevilla"

Este galapaguito
no tiene mare;
lo parió una gitana,

lo echó a la calle.
No tiene mare, sí;
no tiene mare, no:
no tiene mare,
lo echó a la calle.

Este niño chiquito
no tiene cuna;

su padre es carpintero
y le hará una.


SIEMPRE LORCA.

27 de julio de 2011

A D. Miguel de Unamuno

NIHIL NOVUM SUB SOLE

Pon tu mano, la que me diste, sobre mi hombro
y avanza tras de mí pues la senda se estrecha:
por entre ruinas caminamos, el escombro
hollando del que fué castillo cuya flecha

penetraba en las pardas nubes y era asombro
de caminantes. Avizora nos acecha
del roto torreón aquella que ni aun nombro
por miedo de atraérnosla. De tí desecha

vanas ilusiones; á un porvenir marchamos
que fué gastado ya por otros; no me atrevo
con engaño á guiar tu vida; tropezamos

con el pasado al avanzar, todo es renuevo;
los en brote y los secos son los mismos ramos
lo que ha de ser ha sido ya, nada hay de nuevo.

12 de julio de 2011

He vuelto con frases, rojas frases.

He vuelto, sí, sólo por primera vez, es mi primera vez, algo nuevo, como una voz al viento que rompe en el estruendo de los esperpentos.

El mar, tensado como la cuerda de un violín, me inunda mi garganta, porque sé de nuevo qué es esto que me destripa el pensamiento.

Sin más, he venido de nuevo por primera vez a oír tu música, ver tus dedos delicados que tañen, sobre un puente corredizo, notas de suspiros y llantos que se escapan.

Espera, sí, espera que te observe, no des la vuelta para ver a quien no aporta aire a tus pulmones, que pulse con mi lengua, de nuevo, las teclas del piano que llevas en tus mandíbulas, que muerdes.

Me lastimo al pensar que me derramo en este suelo de calor infernal, sin poder evitar, cayéndome en el vacío rojo vivo que me atrae.

Máscaras sobre mis rodillas que disfrazan las caídas que provoqué sobre mi camino, roto ya camino de retales adornados, desliz en el escenario de las luces fundidas por el rayo fulminante de mi desidia.

Y sí, he vuelto, no caigas en el error de dudar si aquí estoy, porque sabrás qué ha sido de mí en cuanto mis manos veas tendidas en el cordel, atadas por meñiques destrozados de intentar lo que no pueden hacer, son pequeños.

Durante un adagio, el Persiles destruido de locura sustenta la espada de la honra y la capa de la desvergüenza para tratara todos con injustos desmanes humanos.

Danza de los escorpiones, que no puedo aguantar, musicalidad de extrema fugacidad a mi talento fracasado.

Abierto está, el telón, la obertura ha comenzado, y todo fluye, se deja llevar el viento en melodías tranquilas que romperán pronto con la lujuria en sus papeles pautados, en busca de una nueva sombra, de un don Juan loco; al saltos lo buscan, la buscan a la sombra ya desconocida para todos, ya perdida para el amoroso personaje que nunca ha existido, no vive ahora y no estará jamás entre mi conciencia y mis manos.

El desastre está al llegar; la pérdida del tiempo y el ahorro de la paciencia se aliarán para hacerme creer que ya no estoy aquí.

Me atacan; caigo; pierdo.


9 de abril de 2011

Así, loco yo, así tú.

Ahora sí, volverán las golondrinas,
oscuras olas de viento que volarán
en tus cinturas, y ondearán
las banderas de victoria. Querrán,

que los viejos rotos y hedidos olmos
se regocijen en sus propios destrozos
de la carcomida hiedra, y sus trozos
a cenar los lacios, ahora, dolorosos,

cuerpos que no saben qué hacer
al saborear los filos a rebozar
de tus rincones escondidos, hasta odiar
fijaciones orales, vicios por mirar.


27 de febrero de 2011

Se acabará.

Se me acabaron las gotas de la muerte,
ya ni el miedo me gotea en el pernil,
ni lloran mis manos en cada caída abrupta.

Ahora sólo vacío tengo el cuerpo y el alma...
el alma prestada al peor postor.

26 de enero de 2011

¿Nos vamos de arte?

Camino de la barbarie descontrolada,
de fines enredados en los pelos,
fines perdidos, una tarde desolada,
pérdidas de conciencias del ayer,
una suave hora maldita dorada
donde fuimos a ver la ignorancia.

Descubriendo las mañas de los otros,
de las otras manías desconocidas,
de putrefactas cabezas locas incoloras
y pérfida suerte de los bolsillos rotos,
sacos de tornillos oxidados y de tacto fino.

Locas, simplemente, locas.

27 de diciembre de 2010

Un final para empezar.

Al final, todo al final tendré que sucumbir a la penumbra del éxito mal criado.

Como todos los finales, habrá un sabor de boca, una desdicha, un "no lo entendí", siempre habrá un final con resquemor de amores inconclusos, un final de esos de vals mexicano que nunca terminan pero que siempre tendremos que desechar por ser eso, un final.

Pena de aquel que no lo saboree, el final digo que hay que saborearlo, como si fuera el último de nuestros finales, como la última coma que puntuemos en nuestros papeles en sucio, en los que escribimos la vida hecha a retazos de tinta seca.

Y fumar, fumar, y danzar, entre las nubes transparentes, deseos de las aves de tierra, el deseo de desear del diablo cuando lo tengo en el cuerpo, en una danza penetrable que me corre por las sienes, por las manos, por los dedos, por las venas incorruptas que me ponen a desbocar mi deshonra escrita.

Feliz año que viene, y el año que viene que se prepare, no estoy dispuesto a no verlo ni disfrutarlo: preparados, listos, ya, que ya tengo el diablo en el cuerpo.

20 de diciembre de 2010

A nuestra muerte

Con las graves y cálidas notas
de la música de los infiernos,
danzando entre las tinieblas
de horrores, llenas de estruendos,
arabescos flautines que sonrojan
hasta a la mañana su arrebol,
y que ahora ya desollan
la piel de astracán al sol.

Suena el preludio de la muerte,
melodías que en él se desvanecen,
llamemos dolor al infausto amor,
porque tiene silencio de terror,
pierde ya su sangre desdichada
y Acis ahora seco, muerto yace, amor.




11 de diciembre de 2010

Carne y pecado: traeme los cuernos Paco, y baja del río

Para que los olvidos no sean tales; para que la maldad sea simple agua que corra entre nuestras gotas de sangre; para consguir que las lejanías puedan ser encuentros cercanos; para que todo silbe como las brisas. Para todo eso, quiero estar de pie y contemplar cómo se pasa la vida, tan gritando, y no silente, ni despacio ni corriendo, saborear también cómo los panes se convierten en peces.

La teología nunca fue mi fuerte, pero si un punto débil con que atacarme: espero la fe, voy a recibirla.

Estoy ahora mismo subrrealista, lo se, pero quiero panes, paciencia, pelotas, peonzas y peanas para mis tientos carnales.

Quiero que todo no sea como lo es todo, así que inventaré un mundo donde las nubes manden, los aires ordenen y el tiempo sea el sepulturero mayor.

Porque, como lo mejor de la vida es el adobo y la calle, prefiero vivir pringado en aceite en medio de una callejuela: todo se reduce a lo mismo, la carne y el pecado.

4 de diciembre de 2010

Me puede

Ya está aquí de nuevo el tiempo, y no las tormentas ni el frío ni la calor ni la lluvia. Ha llegado el tiempo en el que vuelve a pasar una hoja para darme bofetadas que no sé esquivar, tampoco me puedo defender, porque me puede el tiempo, me puede.

Siempre este momento llega cuando el año se está agotando, cuando las alas puede que estén cansadas de volar durante meses y meses, a la espera de nuevas fuerzas: eso espero, una nueva fuerza que no llega.

Estoy acostumbrado a dejarme llevar, en esta caída libre, como el humo de un cigarro, pidiendo que todo se simplifique, lo peor es que dejando de leer las líneas de mis manos, vuelvo a caer en lo mismo una y otra vez y sin aprender ni una pizca de todas las lecciones que me llevo por cuerpo.

Regalos de esa calma que tanto me gusta, sobre la que tanto reflexiono y que me vuelve la cabeza un pajar de agujas perdidas que no logro encontrar, y yo con el hilo en la mano para remendar aquello que se ha roto, o aquello que quiero construir, pero no encuentro las dichosas agujas.

Hoy, sin embargo, encontré una, la mayor, la de mejor longitud y fuerza. Pero la tengo sin cogerla, y no me dejo ni pincharme con ella, para sangrar, para convertirla en el arma que me pueda matar. Me quedaré con la fe en unas fotos repasadas mil veces ya, sin sentido y sin un punto y aparte, separadas de mis desdichas.

Con todo, vuelvo a cumplir años, y aquí está la puerta del tiempo: que se acabe todo o que empiece no es la preocupación: sólo quiero que pase lo que el tiempo quiera que pase.

Felicidades, y yo.

26 de noviembre de 2010

Respira y sonríe de nuevo, chaval

Y ahora la mar, la pesadez de las olas
que reman, reman y reman
para ir y venir, para subir y bajar,
sinsentido inútil de obligatoriedad.

Y bajar al mar para tender las alas,
para soltar alientos que son ramas
rotas por el viento. Y no hay calma
que pueda a mis alas rezumar.

Tengo un trago frío en la garganta,
de sal y el dulce de la espuma,
a la vez ardor de tus entrañas,
un sabor de tu mente lasciva.

Y como las horas, las olas ahora
no pueden ahora ya sino parar
por la prisa del pavor. Tenga ya
un paso adelante para respirar.

Respira y sonríe de nuevo, chaval.

27 de septiembre de 2010

Un sueño

Soñé que andaba. Y anduve.

Soñé también que me detenía por un segundo, que volvía la mirada atrás, y no veía nada.

Seguía caminando, en no sé qué lugar, hacia no sé dónde, con quién fuera, caminaba.

Y soñando, volví de nuevo la frente a mi espalda, alguien se acercó.

Me detuve, giré de nuevo la cabeza hacia atrás y cerré los ojos.

Acariciaron los labios, los míos, y no se qué me apagó la luz, destruyó mi camino, y estuve quedo hasta que desperté.

Desperté, desperté y me maldije cienes de veces, hasta echarme de nuevo a soñar. Entonces, ya era tarde, no había camino sino la nada, y volví a despertar para jamás, nunca más poder soñar.

Y me maldije.


Maldito seas

Tiempo, siempre desorbitado y lento, que te detienes en las cumbres de los desatinos corruptos, las cumbres de los desesperados que buscan su gracia en el espejo cada mañana. Tiempo de las pérdidas, abruptos comienzos de estos días, días de un puzzle por completar. Horas perdidas entre papeles insulsos y grados que ganar en desesperación.

A ti tiempo, que todo lo empujas hasta no sabes donde, he de congelarte, dejar tus frecuencias secas, en una parada eterna, en un apeadero sin el tren de las doce. Quiero no tenerte, no estar atado a tus movimientos, tus impulsos, tu cara dura, tus prisas y tu pasividad ante todo; tiempo, maldito seas, que todo te lo llevas y todo lo devuelves, maldito seas, que todo lo ves y nada impides.

Tiempo, te odio tiempo.

Que se termine el tiempo, que no cuente, que se esfume como nubes de eterna vejez. Vete.

5 de septiembre de 2010

Locos se dan la mano.

Danzas en pieles calientes, sabia manera de entretener las mentes y placebo para la ira de los corazones.

Dame tú el mío amor, que no sonará con el mismo ruido, mas sabes ya que me iré, que te irás cruel de aquí tú, y yo lejos de ti, de tus caderas marcadas en el dulce de algodón de tus andares.

Date la vuelta, mírame a mí y a ti, en el elíptico dolor de un espejo roto con las sábanas del desmayo desabrido de tus párpados.


3 de septiembre de 2010

Feliz octubre

Ya el levante zumba en otras costas,
ya, las perdidas arenas, son de otra playa,
ya el sol brilla como antaño, en silencio,
ya la sombra es el todo en la orilla.

Ya hemos dejado la barca varada,
ya distante están las aguas, mansas,
ya la luz no es la misma de las tardes,
ya el viento no susurra cuando hiere.

Ya las niñas no niegan a los mozos,
ya no habrá impresiones de días,
ya hablarán las notas de los cuadernos,
ya lloverá sobre mojado en charcos secos.

Ya las noches no serán de barrios,
de escenarios y "grupis" de pueblo,
ya la suerte será del primer beso,
ya las carreteras olerán a oficina.

Ya...
ya que el tiempo prometa rendirse
sin las condiciones previstas.

25 de agosto de 2010

Estorbas

Pasaron los tiempos tiernos,
quizás no todos, pero pasaron,
de cuando rozaban mis manos en tu piel,
esa de entre pecho y pecho.

Ya no podré descubrir tus senos,
desarmar la prenda de bordes rizados,
de un textil calado, de alma grana,
de perfiles entreverados de rayos,
luz de tus senos desnudos y calma.

Calma la de mi tiempo, ahora,
con las arrugas de la hiel siempre,
sacudiendo las frías estrías
de tu lengua mal criada.

Decrépita tu mirada envejecida,
muerta de sangre negra podrida,
lánguida y muerta tu mirada,
veneno de los cristales de mis ganas.

Muérete, sarna, muérete que te vea,
y no me estorbes para mirar.

Muérete, locura, muérete que te vea,
y no me agotes, déjame andar.


17 de agosto de 2010

Si de tus sueños me escapara.

Si de tus sueños me escapara,
y a la noche yo me entregara,
no querrías los recuerdos olvidara
ni por tu vera no pasara.

No pasara ni parase
las calimas en tu cara
qué estupor me perdiese
si en tu piel me alojara.

Si en tormentas me escapara,
a la música yo me diera,
tendría que componerte,
para descifrar tus maneras.

16 de agosto de 2010

El plan B

Decidido a crecer, a correr en el aire, a empujar las nubes, a descubrir aguas, a mover las olas, a saludarte, a mover los pies, a bailar de noche, a esperar la lluvia, pensar en nada, oír tu canción, repetir bebida, releer un libro, querer de nuevo, elevar alas, limar cuernos, a perderme en tu cintura, a oler mejor, a saborear tu piel (trocito a trocito), a moverme tranquilo, a destrozarte a besos, calmar tus ansias, observar tus maneras, beberme otra cerveza, perder el bolígrafo, a ser genial.

Decidido a descubrirte.

6 de agosto de 2010

Siguiendo aquí.

Si pudiera hacer morir la tierra,
si pudiera oler el aire y el viento,
si pudiera mover las montañas,
si pudiera, si sólo pudiera.

Las fuerzas que necesito ahora,
cuando la calor me asfixia,
cuando la soga me la atas
y dejas mi piel bien fría,
no las tengo, y pierdo
las pocas que tengo
en mi conciencia,
en mi cartera,
en las ojeras,
en el aire,
los fríos
aires.

2 de agosto de 2010

Monstruos

Qué paciencia te comprendo,
qué luz que se apaga, tienes
constelada la memoria, además
matas de ganas por vivir.
Qué tenues miran tus ojos, y
pierden el deseo por saber
que la piel se muda y pierde
y que la nuez no se muerde.

Un as de posibilidades
tu garganta maldecida
deja rastro en cortinas
de penas, babas y besos.
Un pérfido rumor rayado
en un coladero de ansias
que agobian al perdido
y que enseñan al cupido.

Y te me encuentras en oscura dialéctica que no comprendo, que me pierde a mí mismo si hablo y me pierdo si tú no hablas, perdido sin más, perdido total, perdido, perdido, perdido.

30 de julio de 2010

Los huesos que no aguantan

Ya he acabado con la tinta de mi tintero, he dejado mi pluma en un laberinto de incertidumbres, bajado las persianas, sucumbido ante el peso del tiempo y la prisa del sol, con su calor, y ahora me encuentro en otra cima, tocando esponjas blancas de lo alto, atendiendo al aire fresco y nuevo que ahora me llega.

He inaugurado un liderazgo fracasado para dar de nuevo riendas sueltas a mis poderes antes mermados. Todo está oscuro pero sigo alumbrando para verme los pies, para pisar sobre mi edad, jerarquizando mi ego por partes para no tenerlo que cerrar, una escucha activa a mi monólogo interior que me enseña a quedar ante un mínimo ruido, tomando decisiones leves ante circunstancias estrepitosas: la vida.

¿Y si subo hasta poder caerme del horror de tanta altura?, ¿podré mantener el equilibro, logrando en cada momento un escalón más?, si me caigo ¿me ayudarás a levantarme?.

No se de mis opciones, ni de tus disciplinas, pero la constancia me ayudará a comprar el equilibrio que me falte, porque ahora si tengo mi camino en el mapa, es el mío y voy a encontrarte. Y ya no me sirven "hasta que me aguanten los huesos".

27 de julio de 2010

Alunadado

Alcoba de luces oscuras,
en la noche, luna, luna,
lunea, roba al sol su luz,
déjala en mi ventana,
niña luna, niña loca,
que yo la veré mañana.

Luna niña, rebelde, blanca,
sal al patio de las estrellas,
vacía tu cara, tañe de dulce
cada mirada.
Alisa la ropa, en la cama,
vea a dormid conmigo,
luna niña, luna loca.

Tráeme tus grises destellos,
pajizos en un reflejo atardecido,
sírvete de tu esbeltez lozana
de carne prieta y de balón,
para mover la cintura
a la clave sol, y despuntas,
luna niña, luna loca.

Sacúdete entre aljófares de algodón,
atrápate a ti las altas aves que vuelan,
rompe los hielos con destellos,
niña luna, loca niña.

25 de julio de 2010

Enredo

Ven, acércate a la vera
de la incertidumbre.
Enloquece de idas y venidas,
con pasos y tactos lentos,
acércate a mi orilla.

Deja que los escombros se acentúen
en tus carnes libres de pecado,
atrévete a mirar al agua pacienzuda
que riega las cuentas de los ojos
mientras arrimas candela a mis oídos.

Cálmate, en los bordes de las cimas,
sube a las alturas donde verás
que mi calma es tuya,
que lo oscuro música,
que la perdición un hueco pleno
en desidias de carreteras,
no muy lejanas, una corta
y avara desnudez de mis entrañas.

Silente nuestro camino, punzadas
en los pies al caminar cerca,
cafés, y cafés perdidos,
caminos impolutos de blanca azúcar
como tu tez al sol, en días de verano,
en sangre color sangre,
en pasos, tu andadura, en un
casi pusilánime abanico de sentidos.
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